Comunicado: pedimos la dimisión de Ursula Von der Leyen por la nefasta gestión de la COVID19

La Unión Europea ha fracasado estrepitosamente en la lucha contra la pandemia de COVID19. Desde el minuto uno, la UE se vio incapaz de coordinar una respuesta conjunta de los países, de garantizar el suministro de medicinas y equipamiento médico básico, y ayudar específicamente a los países más afectados, como España o Italia.

Durante la primera y más dramática ola de la pandemia, los estados miembros fueron abandonados a su suerte. En términos estrictamente económicos, los gobiernos todavía no han recibido ni un solo céntimo del Fondo de Recuperación (que implica la obligación de tragar con unas condiciones inaceptables). Pero el fallo más gordo y sangrante de la UE en este asunto ha sido sin duda la estrategia de vacunación. La UE llegó a una serie de acuerdos con las multinacionales farmacéuticas con cláusulas secretas que otorgan a las compañías en cuestión carta blanca en el reparto de la vacuna, como hemos visto, en tanto que ha ofrecido a las Big Pharma un escudo contra las posibles reclamaciones, a pesar de que las agencias nacionales y europea de medicina sabían muy poco sobre los potenciales efectos adversos de las vacunas. La suspensión temporal en algunos países europeos de la vacuna de AstraZeneca a la espera de posteriores pruebas de la EMA (Agencia Europea de la Medicina), ha generado preocupación e inseguridad, así como ha puesto en solfa la capacidad de la UE para mantener un ratio de vacunación similar a otros países, como por ejemplo Reino Unido o Estados Unidos. Creemos que el derecho individual de elegir vacunarse o no debe ser respetado (especialmente si se trata de vacunas no testadas), pero también pensamos que cualquiera que decida vacunarse debe poder hacerlo cuanto antes y con todas las garantías. También creemos que lo tocante a salud pública, investigación, desarrollo y distribución de vacunas debe ser competencia de las instituciones públicas. Esto contribuiría a despejar cualquier suspicacia sobre posibles conflictos de interés donde las compañías privadas puedan hacer cifras astronómicas de beneficios con estas vacunas, a pesar de que gran parte de lo invertido en investigación ha sido financiada por los gobiernos.

En resumen, estamos afrontando de nuevo otro error garrafal de la UE, equiparable a sus igualmente clamorosos fallos a la hora de lidiar con las crisis económica y migratoria. Por todas estas razones, exigimos la dimisión inmediata de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen.